Por: Franklin Ormaza Gonzalez, PhD
Cámara Nacional de Pesquería
Introducción
Las condiciones oceanográficas en el Pacífico ecuatorial central se mantienen bajo la influencia de La
Niña en su fase débil. Las anomalías de temperatura superficial del mar (ATSM) se sitúan en el rango de – 0.5 a –1.0 °C, registrándose de manera continua en la región Niño 3.4 desde septiembre (Fig. 1). Dichas anomalías se han mantenido alrededor de –0.5 °C, alcanzando valores cercanos a –1.0 °C a mediados de noviembre.
El promedio trimestral del Índice Niño Oceánico (ONI) se ha mantenido en –0.5 °C desde septiembre. En consecuencia, el fenómeno de La Niña fue declarado oficialmente el 17 de noviembre, de acuerdo con el reporte semanal emitido por la NOAA.
Fig. 1. ATSMs en las cuatro áreas de El Niño, 4, 3.4, 3 y 1+2 (ver anterior reporte 17 diciembre 2025): https://www.cpc.ncep.noaa.gov/products. Reporte al 8 Enero 20.
Al mismo tiempo, la variable meteorológica SOI (Southern Oscillation Index), definida por la diferencia de presión atmosférica en la superficie del mar entre las islas Tahití y Darwin (Australia), registra valores positivos >7 desde septiembre, superando el umbral característico de La Niña (Fig. 2).
Con el acoplamiento de ambas variables dentro de los rangos establecidos, se confirma la presencia de La Niña. Este evento será de corta duración y se mantendrá hasta enero–febrero de 2026.
Posteriormente, las condiciones evolucionarán hacia un estado neutro negativo (ATSM entre 0.0 y –
0.5 °C) hasta aproximadamente abril, para luego transitar a un estado neutro positivo (ATSM entre 0.0 y +0.5 °C).
Fig. 2. Serie de tiempo del SOI. A partir de junio en condiciones neutras, a partir septiembre se registran valores La Niña. Fuente: https://www.bom.gov.au/climate/enso.
Proyecciones para el primer trimestre del 2026.
Contenido de calor
El contenido de calor es un parámetro que aporta certidumbre en las proyecciones a corto plazo. Para la segunda semana de diciembre, la NOAA reportó valores negativos, aunque con tendencia ascendente hacia valores positivos (Fig. 3). Al 5 de enero, las anomalías ya eran positivas, similares a las observadas entre abril y julio de 2025, y con indicios de continuar incrementándose. Los valores se mantienen dentro de los rangos de variación esperados.
Fig. 3. Anomalía de contenido de calor en la columna de agua 300 m desde 180 a 100W desde Enero 2025 a Enero 5, 2026. Fuente: https://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/.
Fig. 4. Ondas Kelvin ascendentes (líneas punteadas) y descendente (líneas cortadas, elipsis roja) . Fuente: https://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/.
Ondas Kelvin superficiales.
Durante 2024 se registraron cuatro ondas Kelvin ascendentes, que transportaron aguas subsuperficiales frías hacia la superficie, enfriando la columna de agua y reflejándose en el contenido de calor (Fig. 3). La última onda ascendente alcanzó la región ecuatoriana al este de las Galápagos (~90°W), manteniendo ATSM dentro del rango neutro negativo (0.0 a –0.5 °C).
Sin embargo, a finales de diciembre se originó una onda Kelvin descendente (Fig. 4, elipse roja), actualmente localizada cerca de 160°W, generando ATSM alrededor de +0.5 °C. Si esta onda persiste, podría arribar a aguas ecuatorianas en 10–12 semanas, es decir, hacia abril de 2026, considerando una velocidad de propagación de 1.5–1.8 m/s.
Proyecciones Área 3.4.
Los modelos matemáticos y estadísticos sugieren que el Pacífico ecuatorial (área 3.4) mantendrá el evento La Niña hasta enero–febrero de 2026, de acuerdo con el promedio de 26 modelos (Fig. 5), siempre que el SOI continúe acoplado.
La Met Office, con datos de diciembre, proyecta ATSM inferiores a –0.5 °C entre noviembre y enero, respaldando la declaración de un evento La Niña 2025–2026 débil y de corta duración, similar al observado en 2024–2025.
En conclusión, persisten condiciones La Niña de carácter débil y transitorio. Las proyecciones indican que, tras enero–febrero, se retornará a condiciones neutras. En la Fig. 5, la flecha azul señala el inicio de condiciones neutras positivas (0.0 a +0.5 °C) hacia mayo–junio, lo que sugiere que la onda Kelvin ascendente sería de corta duración y/o limitada en intensidad.
Fig. 5. Proyección de diferentes modelos estadísticos y dinámicos hasta inicios del 2026. Las líneas cortadas son los umbrales de condiciones neutras positivas o negativas. Fuente: https://iri.columbia.edu/ (ultimo acceso octubre 2025)
Área 1+2
Las condiciones oceanográficas superficiales en la región Niño 1+2 han seguido el patrón típico de la estación de verano ecuatoriana. La capa cálida superficial, que semanas atrás se ubicaba al norte del Ecuador, se ha desplazado progresivamente hacia el sur y actualmente se concentra en el Golfo de Guayaquil. La isoterma de 25 °C (Fig. 6) se ha desplazado hacia el sur, marcando la culminación del proceso de transición estacional de la fase seca a la húmeda, característico de condiciones neutras en la región 1+2 (Ormaza‑González y Cedeño, 2017; Ormaza‑González et al., 2026).
Se prevé que la isoterma de 25 °C continúe avanzando hacia el sur, seguida por las isotermas de 26 °C y 27 °C, que eventualmente podrían alcanzar latitudes de 3–4°S. Este desplazamiento implicará también el corrimiento de la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) hacia dichas latitudes, con efectos asociados:
disminución en la intensidad de los vientos, incremento de la temperatura atmosférica, mayores precipitaciones y una redistribución espacial de las especies marinas.
Fig. 6. Isotermas superficiales al 9 d enero 2026. La línea azul señala isoterma superficial de 25C. Fuente: https://www.surf–forecast.com/sea–temperature–maps/Ecuador.sst.jpg.
Dinámica de corrientes y ATSMs en la región Niño 1+2
El debilitamiento de los vientos alisios del sur suprime el transporte de masas de agua fría desde latitudes australes, reduciendo significativamente la intensidad de la corriente de Humboldt. En condiciones normales, vientos intensos favorecen el ingreso de aguas frías hacia la línea ecuatorial, fortaleciendo dicha corriente. Sin embargo, cuando los alisios decaen, la corriente de Cromwell también pierde fuerza y deja de aflorar al oeste de las islas Galápagos, generando un calentamiento superficial típico del periodo enero–mayo.
En cuanto a las ATSMs, desde julio las anomalías en la región Niño 1+2 se han mantenido en el rango neutro negativo, llegando incluso a valores inferiores, con registros semanales de hasta –0.8 °C (Fig. 1). No obstante, también se han observado episodios positivos dentro del rango neutro, reflejando la variabilidad propia de la transición estacional.
Estación D – Observación in situ
En la estación oceanográfica costera (Fig. 9), monitoreada por el suscrito y Dafne Vera, se realizaron mediciones el 27 de diciembre (10h00). Los valores registrados fueron:
- Temperatura superficial del mar (Tsea): 24.6 °C
- Temperatura del aire (Tair): 24.3 °C
- Salinidad: 33.5
- pH: 8.17
- Velocidad del viento: 3.3 m/s, sin ráfagas
- Oleaje: 1.2 m de altura, periodo de 12 s
- Cobertura nubosa: 8/8
- Radiación solar: >250 W/m²
- Fauna observada: menor presencia de lobos marinos
- Actividad humana: escasa afluencia de turistas
- Contaminación plástica: >500 g en 100 m²
Las condiciones reflejan una transición oceanográfica y meteorológica típica de esta época del año. Los valores coinciden con los datos satelitales disponibles, validando la consistencia entre observaciones remotas y mediciones locales (Ormaza‑González et al., 2025).
La Estación D, con una serie temporal de seis años, constituye un registro valioso para identificar patrones estacionales, validar datos satelitales y detectar transiciones como las observadas el 27 de diciembre. Su fortaleza radica en la consistencia metodológica y la capacidad de capturar variabilidad local que los sensores remotos no siempre resuelven (oleaje, fauna, actividad humana, microplásticos). No obstante, presenta limitaciones inherentes a su carácter puntual: cobertura espacial reducida y dependencia de mediciones discretas que pueden omitir eventos de corta duración. Aun así, su continuidad y coherencia la convierten en un referente confiable para interpretar las condiciones regionales.
Fig. 7. Estación D (~2.1S, ~81W). Datos medidos in situ 27 diciembre. Fuente: F Ormaza y D Vera. Ver: https://x.com/FranklinOrmaza1.
Proyecciones de condiciones oceanográficas en Áreas 1+2
Tal como se ha señalado en reportes anteriores, los pronósticos deben interpretarse bajo la premisa de la incertidumbre exponencial asociada al horizonte temporal. En oceanografía, un horizonte de hasta 15 días puede considerarse razonable, mientras que en meteorología este rango se reduce a pocos días (Kessler, 2006; McPhaden et al., 2006).
Las proyecciones actuales indican que las ATSM se mantendrán en el rango neutro negativo hasta febrero, para luego evolucionar hacia condiciones neutras positivas en marzo, alcanzando valores superiores a +0.5 °C entre marzo y abril. Complementariamente, la Met Office (Fig. 8) proyecta que en la región Niño 1+2 las ATSM se mantendrán en el rango neutro positivo hasta abril–mayo.
No obstante, se considera que, aunque los modelos apuntan hacia un escenario neutro negativo, no puede descartarse un comportamiento similar al observado en febrero–marzo de 2017
(Ormaza‑González y Cedeño, 2017; Ormaza‑González et al., 2025), caracterizado por temperaturas superficiales elevadas, lluvias intensas y condiciones propias de un invierno fuerte y breve semejante a un evento El Niño. Este escenario podría reproducirse en caso de una intrusión significativa de aguas cálidas superficiales (>27 °C) y menos salinas (<32)
Fig. 8. Condiciones ATSM en 1+2 desde inicios del 2025. Proyecciones hasta inicios del 2026. Fuente: El Niño Southern Oscillation (ENSO) region sea surface temperature forecasts – Met Office.
Lluvias.
Entre mayo y diciembre se registró un déficit de precipitaciones superior al 90% en varios sectores de la costa. En Guayaquil, por ejemplo, se reportaron menos de 3 mm en ese periodo, frente a un promedio histórico de 345 mm.
Hasta mediados de enero se prevén condiciones poco favorables (Fig. 9) para la ocurrencia de lluvias en la costa ecuatoriana (Fig. 9). Sin embargo, después del 10–12 de enero las probabilidades de precipitación aumentan, dado que los vientos del sur han disminuido, la TSM se ha incrementado y la humedad relativa ha aumentado, configurando un escenario propicio para el inicio de la estación lluviosa.
Fig. 9. Oscilación Madden-Julian configura las condiciones de lluvia. Verde y café indican condiciones favorables y no favorables respectivamente al 5 enero 2026.
Conclusiones
- El evento La Niña en la región Niño 3.4 se registra desde noviembre y se extenderá hasta enero de 2026.
- Se trata de un evento débil y de corta duración.
- En la región Niño 1+2, las anomalías de temperatura superficial del mar (ATSM) neutras negativas prevalecerán al menos hasta inicios de 2026; posteriormente, en febrero, se proyectan condiciones neutras positivas.
- Existe la posibilidad de un calentamiento superficial intenso, rápido pero breve entre finales de febrero y abril, similar a lo ocurrido en 2017 y 2024.
- Este escenario podría generar precipitaciones intensas en la costa ecuatoriana.
- En las regiones Niño 1+2 y 3 se mantienen condiciones térmicas favorables para el atún y especies pelágicas pequeñas como la botella y la anchoveta, especialmente al suroeste del Golfo de Guayaquil hasta finales de enero de 2026.
- Los niveles tróficos se fortalecieron durante 2025 gracias a los eventos de afloramiento registrados, lo que respalda un escenario de productividad pesquera saludable.
Limitaciones y virtudes del análisis
Limitaciones del análisis
Aunque los resultados permiten delinear tendencias oceanográficas y climáticas hacia finales de 2025 e inicios de 2026, es necesario considerar varias limitaciones que pueden afectar la precisión y vigencia de las conclusiones:
- Variabilidad intrínseca del sistema climático:
La Niña, aunque débil y de corta duración, puede presentar fluctuaciones inesperadas en intensidad o persistencia debido a la naturaleza no lineal del sistema océano‑atmósfera.
- Resolución espacial y temporal de los datos:
Las estimaciones de ATSM, clorofila y viento provienen de observaciones satelitales y modelos que, aunque robustos, pueden subestimar procesos locales como surgencias costeras, remolinos o pulsos cálidos/fríos de corta duración.
- Incertidumbre en la respuesta biológica:
Si bien las condiciones térmicas y los nutrientes sugieren un escenario favorable para especies pelágicas, la dinámica poblacional depende también de factores externos como presión pesquera, disponibilidad de presas, migraciones y variabilidad interanual en el reclutamiento. La depredación ejercida por el calamar gigante (Dosidicus gigas) sobre recursos epi‑mesopelágicos es un factor adicional para considerar.
- Limitaciones en la predicción de precipitaciones:
Las proyecciones de lluvia en zonas costeras ecuatorianas presentan alta incertidumbre por la interacción de procesos locales (brisas, convección) y forzantes de gran escala. El déficit observado podría revertirse rápidamente con el inicio de la estación lluviosa.
- Cambios en la dinámica del anticiclón del Pacífico:
La posición e intensidad del anticiclón muestran gran variabilidad subestacional. Pequeños desplazamientos pueden modificar de manera significativa los patrones de viento, la intensidad del upwelling y las condiciones oceanográficas regionales.
- Dependencia de pronósticos estacionales:
Las proyecciones hacia inicios de 2026 se basan en modelos estacionales que tienden a perder precisión conforme aumenta el horizonte temporal, especialmente en la región ecuatorial.
Virtudes del análisis.
El análisis integra de manera coherente información satelital, observaciones in situ y series temporales regionales, lo que permite identificar con precisión la transición hacia un evento La Niña débil y de corta duración. La consistencia entre anomalías térmicas, patrones de viento y afloramientos registrados durante 2025 ofrece un marco sólido para interpretar la productividad oceánica y su impacto en los niveles tróficos.
Asimismo, se destacan condiciones térmicas favorables para especies pelágicas de alto valor comercial — como el atún, la botella y la anchoveta— respaldadas por niveles de clorofila que sugieren una biomasa saludable a lo largo de la costa y la línea ecuatorial. Finalmente, la identificación del déficit sostenido de precipitaciones aporta un contexto atmosférico esencial para comprender la dinámica regional,
reforzando la utilidad del análisis para la gestión pesquera, el monitoreo ambiental y la toma de decisiones en el corto plazo.
Referencias.
Kessler, W. S. (2006). The circulation of the eastern tropical Pacific: A review. Progress in Oceanography, 69(2–4), 181–217.
McPhaden, M. J., Zebiak, S. E., & Glantz, M. H. (2006). ENSO as an integrating concept in Earth science. Science, 314(5806), 1740–1745.
Ormaza-González, F. I., and Cedeño, J. 2017. Coastal El Niño 2017 or simply: The carnival coastal warming event. MOJ Ecology & Environmental Science, 2(8).
Ormaza-González, F. I., Martillo-Bustamante, C., Espinoza Villacís, E., Proust, J. N., Michaud, F., & Lebrun, J. F. 2025. Disentangling Eastern Pacific Warming: El Niño 2023–2024 vs Seasonal Panamá Bay Influence. Frontiers in Marine Science, 12, 1737039.
Wyrtki, K. (1975). El Niño—The dynamic response of the ocean to atmospheric forcing. Journal of Physical Oceanography, 5(4).