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La producción de harina de pescado demanda seguridad jurídica y sostenibilidad

Por: Ec. Jimmy Anastacio

janastacio86@gmail.com

La ambigüedad del artículo 177 de la nueva Ley Orgánica de Acuicultura y Pesca ha dejado en una potencial situación de inseguridad jurídica a la industria productora de ingredientes marinos, harina y aceite de pescado en el Ecuador, por una evidente discrepancia de criterios entre la propuesta de normativa del Ejecutivo y el entendimiento de los miembros de la Comisión de Soberanía Alimentaria de la Asamblea Nacional respecto al uso de pesca entera para producir harina de pescado y su importancia para el país.

La harina de pescado es una de las industrias de mayor trayectoria en el Ecuador, el inicio de sus actividades se remonta a los años 60[1], situándose en la actualidad en la segunda industria pesquera más importante luego de la manufactura de atún en conserva.

De acuerdo con cifras de la Superintendencia de Compañías, las empresas relacionadas a esta actividad generaron ingresos por alrededor de USD 246 millones en el año 2018, con impuesto a la renta causado de USD 3.4 millones y USD 2.89 millones en aportes a la seguridad social. En exportaciones, el promedio anual de divisas generadas en el periodo (2015-2019) fue de USD 125 millones por ventas de harina y aceite de pescado. 

Importancia de la harina de pescado para la acuicultura

La harina de pescado al ser uno de los ingredientes más nutritivos en las dietas acuícolas tiene un alto valor comercial y un uso cada vez más selectivo para maximizar su aprovechamiento.  En el Ecuador, el crecimiento de la producción de camarón, tilapia y demás cultivos de cría se han sostenido en el aprovisionamiento local de harina de pescado, lo cual ha incentivado inversión nacional y extranjera en la industria de alimento balanceado.

En el año 2019, la producción acuícola de camarón alcanzó las 633.8 mil toneladas[2], las cuales se estima pudieron ser alimentadas en alrededor del 70% por harina de pescado producida localmente con pescado entero y restos de pescado o subproductos. De esta forma Ecuador tiene la soberanía de sostener su producción acuícola, la cual generó en el 2019 USD 3 890 millones por exportaciones de camarón, rubro que representa el 29% de las exportaciones no petroleras del país.

Pero ¿qué es la harina de pescado? De acuerdo con el informe del año 2018 sobre el “Estado Mundial de la Pesca y la Acuicultura” de la FAO, la harina de pescado es un material proteináceo harinoso que se obtiene tras la molienda y el secado del pescado entero o de partes del mismo, siendo predominantemente elaborada a partir de las pequeñas especies pelágicas.

La producción de harina de pescado implica un proceso de transformación el cual concentra en una molienda proteína de alta calidad rica en ácidos grasos indispensables para el crecimiento de los animales de cultivo, convirtiéndose en un ingrediente estratégico para la seguridad alimentaria nacional y global. De acuerdo con FAO (2018), la contribución promedio de la acuicultura al consumo mundial de pescado pasará al 54% en el año 2030, por lo que la alimentación de los cultivos con harina de pescado es estratégica para la nutrición del futuro, como un insumo que no ha logrado ser sustituido.

También es importante mencionar que la producción de harina de pescado a partir de restos de pescado o subproductos ha ido en incremento a nivel global, sin embargo, la producción a partir de esta materia prima es insuficiente para cubrir la demanda. FAO (2018) estima que para el 2030 aproximadamente el 16% del rendimiento de la pesca de captura se empleará para producir harina de pescado, con un volumen que alcanzaría 5.3 millones de toneladas, de este volumen la producción a partir de subproductos del pescado representará el 34% de la producción mundial, en comparación con el 30% de 2016 (Figura 1).  FAO prevé que el crecimiento de la producción de harina de pescado a partir de pescado entero será más moderado, entre otros por las certificaciones de sostenibilidad para este tipo de productos que conlleva buenas prácticas de ordenación pesquera, por lo que probablemente el incremento de producción provenga de un mejor aprovechamiento de los subproductos. No obstante, advierte que el incremento de la producción a partir de restos de pescado podría tener repercusiones negativas en el valor nutricional (no cuantificado) debido a “un menor contenido de proteínas y un aumento de la cantidad de ceniza (minerales) y pequeños aminoácidos (por ejemplo, glicina, prolina e hidroxiprolina) en comparación con productos obtenidos de pescado entero. Esta diferencia en la composición puede impedir que la harina o el aceite de pescado se utilicen más en los piensos para la acuicultura y la ganadería.”

Figura 1. Producción mundial de harina de pescado, 1996-2030. Fuente: FAO (2018)

Toda industria pesquera necesita un marco de manejo eficaz

Las cifras señaladas evidencian la importancia para el mundo de la harina de pescado para la alimentación del futuro, al menos mientras no se encuentre un insumo sustituto. No obstante, existe el equivocado dogma de que prohibir la elaboración de harina en base a pescado entero garantizará la sostenibilidad de los stocks pesqueros y la soberanía alimentaria. Esta aseveración no contempla que el problema de la sobrepesca y sobreexplotación radica en el incremento del esfuerzo pesquero sin un adecuado y eficaz sistema de ordenamiento pesquero que sea capaz de normar y controlar la extracción de peces independientemente de su uso comercial, y otra consideración es que alrededor del 80% de la producción pesquera del país se exporta tanto por el bajo consumo per cápita de productos del mar como por el tamaño del mercado ecuatoriano y sus gustos y preferencias respecto a determinadas especies del mar (no existe suficiente demanda local para todo lo que captura el Ecuador).

Particularmente, el manejo ineficaz de la pesquería de pelágicos pequeños (una de las principales fuentes de materia prima para la elaboración de harina de pescado) durante el presente siglo generó un incremento desmesurado de la flota autorizada para pescar este recurso (Figura 2) y de los sitios autorizados para su procesamiento, sumado al crecimiento de la captura y procesamiento ilegal a lo largo del perfil costero, situación que hoy en día afecta el estado biológico de estos stocks.

Figura 2. Evolución de la flota cerquera de pelágicos pequeños en el Ecuador 2003-2017. Clase I (n=151) <35 TRN; Clase II (n=39) 36-70 TRN; Clase III (n=24) 71-104 TRN; Clase IV (n=8) >105 TRN. Fuente: Canales et al. (2019)

Canales et al. (2019) en su evaluación sobre el estado de explotación de los pelágicos pequeños en el Ecuador con datos hasta el año 2017 concluye que:

            “Las pesquerías de pelágicos pequeños del Ecuador no han sido manejadas con límites máximos de capturas, y no obstante los períodos de veda, esta medida por sí sola no ha logrado mitigar los efectos de incrementos del esfuerzo de pesca sobre las poblaciones. Una pesquería de alto valor como esta y sin control de capturas, resulta muy proclive a estados de sobrepesca. Como consecuencia de lo anterior, la biomasa desovante en la mayoría de los recursos analizados se ha reducido por debajo de un valor de referencia, condición que a menudo es definida como sobre-explotación. Esto se ve agravado por el hecho que gran parte de la captura está constituida por individuos que aún no han alcanzado la talla de primera madurez.”

Es importante mencionar que Canales et al. (2019) evalúa a los pelágicos pequeños independientemente de su uso comercial. Al respecto, recursos prohibidos para la elaboración de harina de pescado, como la pinchagua de uso exclusivo para la producción de conservas, también se encuentra en estado de sobrepesca.

En efecto la falta de un suficiente y eficaz cumplimiento de la normativa pesquera, producto del deterioro de la institucionalidad del sector generó por décadas un crecimiento poco sostenible de la pesquería de pelágicos pequeños y por ende problemas en el suministro de materia prima para la elaboración de harina de pescado y conservas en base a pelágicos pequeños.

En el 2018, luego de varios años de petición de la industria harinera a la autoridad pesquera, se emitió el Acuerdo Ministerial Nro. MAP-SRP2018-0080-A el cual estableció una moratoria total para que no se autoricen nuevas empresas de harina de pescado en el país (34 existentes hasta abril de 2017). No obstante, en noviembre de 2019 mediante Acuerdo Ministerial Nro. MPCEIP-SRP-2019-0170-A la autoridad flexibilizó la moratoria permitiendo la creación de nuevas fábricas de harina de pescado para procesar subproductos. Si la visión del Estado es limitar la producción de harina de pescado en base a pescado entero, lo coherente hubiese sido garantizar que el limitado subproducto existente sea distribuido como materia prima entre los más de 30 sitios de procesamiento ya existentes. Producto de la flexibilización de la moratoria, a finales del 2019 se autorizó a una nueva planta de harina de pescado a procesar subproductos, restándole materia prima a otras 2 empresas procesadoras.

Fortalecer el marco de ordenamiento pesquero, modernizar y transparentar los mecanismos para su implementación son motivos por los cuales se promulgó una nueva ley de pesca. La gran mayoría de las pesquerías costeras fueron manejadas en el país sin objetivos de manejo, tal como concluye Canales et al. (2019). En tal sentido el artículo 97 de la nueva ley de pesca establece que las pesquerías que no se encuentren bajo la jurisdicción de un organismo regional de ordenación pesquero, deberán contar con planes de manejo en los que deberán determinar, como mínimo, objetivos, metas, estrategias de manejo entre otros (planificación en la administración de los recursos pesqueros), además del endurecimiento de las medidas sancionadoras por incumplimiento de la normativa.

Esfuerzos privados para invertir en fortalecer el manejo pesquero

A nivel privado se han hecho destacables esfuerzos para revertir el deterioro del manejo de la pesquería. Con este fin a mediados del año 2018 se creó el proyecto de mejoramiento pesquero Small Pelagics Sustainability (SPS-FIP), una iniciativa impulsada y financiada por la industria de harina de pescado junto con los productores de alimento balanceado, y el soporte del Programa de las Naciones Unidades para el Desarrollo y la ONG Sustainable Fisheries Partnership con el objetivo de fortalecer el manejo de la pesquería de pelágicos pequeños y lograr la certificación de sostenibilidad de la producción de harina de pescado en el país, situación que aparentemente no contemplaron los legisladores, pero que con seguridad la autoridad pesquera valora por todo el trabajo que se ha hecho junto a ella por casi 2 años.

En el informe “Global Landscape Review of Fishery Improvement Projects” del 2020, se evalúa que el proyecto de mejoramiento de la pesquería de pelágicos pequeños de Ecuador, como una iniciativa privada calificada de modelo a seguir para generar política pública y cambios sustanciales en la pesquería; resaltando la robustez y diseño de su plan de trabajo y financiamiento; y cuyas acciones están beneficiando directamente al Estado, al trabajar en la mejora de capacidades para el manejo de la pesquería. 

En efecto, luego de casi 2 años de implementación del proyecto SPS-FIP, la industria ha gestionado recursos para el fortalecimiento de capacidades gubernamentales en el área de investigación pesquera para que la autoridad cuente con mejores datos para la toma de decisiones, esto ante el olvido de décadas en la asignación de recursos por parte de la administración central al Instituto Público de Investigación Pesquera.

Es evidente que la reglamentación de la nueva Ley Orgánica de Acuicultura y Pesca tendrá la gran responsabilidad de reglamentar adecuadamente el artículo 177 para garantizar la sostenibilidad de la industria de harina y aceite de pescado, sus cadenas de suministro y todo lo que representa para el desarrollo del país. El país necesita fortalecer sus encadenamientos pesqueros y acuícolas, generadores de empleo formal, inversiones y divisas, pero parte importante de ello es que el Estado brinde la seguridad jurídica y las capacidades institucionales para normar el desarrollo sostenible de estas actividades productivas que se han convertido en pilares de la economía del Ecuador.

Referencias

Canales, C. M., Jurado, V., Peralta, M., Chicaiza, D., Elías, E., Preciado, M., Hurtado, M., Landívar, E., Alemán, C., Sandoval, G. (2019). Evaluación de stock de peces pelágicos pequeños en la costa continental ecuatoriana. Cadenas Mundiales Sostenibles—Informe Científico No. 1. Honolulu: Sustainable Fisheries Partnership Foundation & Instituto Nacional de Pesca. 82 pp.

CEA Consulting, 2020. “2020 Global Landscape Review of Fishery Improvement Projects.”

FAO. 2018. El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2018. Cumplir los objetivos de desarrollo sostenible. Roma. Licencia: CC BY-NC-SA 3.0 IGO.


[1] Fuente: http://www.fao.org/fi/oldsite/FCP/es/ECU/BODY.HTM

[2] Fuente: http://www.cna-ecuador.com/estadisticas/